
La Asociación de Recicladores de El Santuario Mil Colores es uno de los tres finalistas de la categoría Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de la V Convocatoria RECON para Emprendimientos Sociales liderados por jóvenes.
“Reciclaje sin recicladores es basura”. Con esta reflexión Juan Camilo Silva esboza cuan orgulloso se siente de su labor y el impacto ambiental que genera la actividad del reciclaje. Reciclaje con triple impacto.
Con más de la mitad de sus años de vida transcurridos en El Santuario, Antioquia, el segundo municipio más pequeño del departamento, Juan Camilo Silva, director, fundador y representante legal de la Asociación de Recicladores Mil Colores, siente las problemáticas de su segundo hogar como propias.
Impactos al medio ambiente y desigualdad social fueron la excusa perfecta para poder hacer una conjunción de ambas problemáticas para contribuir a solucionarlas a través de la generación de oportunidades.
Así creó la Asociación de Recicladores de Oficio de El Santuario Mil Colores, un Emprendimiento Social que vive por la protección del medio ambiente y revive la dignidad de una labor que no es bien remunerada, a veces poco agradecida. Este modelo de negocio se dedica a la prestación del servicio público de aprovechamiento, recolección, clasificación, transporte y comercialización del material reciclable del municipio.
“Mil Colores es la oportunidad de trabajar por una labor social y ambiental necesaria para nuestro territorio, en la que se mejoran las condiciones de vida y trabajo la población recicladora mientras se reducen los impactos de la inadecuada disposición de residuos, generando materia prima para la industria y aportando a la consolidación de una economía circular con un enfoque social”, explica Juan Camilo, politólogo de profesión.
Lejos de ver el reciclaje como un oficio para personas sin estudio, con pocas oportunidades, como una labor de sobrevivencia y propia de personas con altos niveles de desigualdad, Mil Colores le dio relevancia y dignidad al oficio, resignificando y convocando a diferentes sectores a trabajar por una propuesta ambiental con propósito.
“El reciclador es esa persona que le está haciendo el trabajo a las personas que no reciclan, y debemos ser conscientes de la importancia de mitigar los impactos al medio ambiente con la reutilización y aprovechamiento de materiales. Por eso al igual que los asociados también soy reciclador de oficio. Al rededor del reciclaje construí un proyecto de vida, me formé académicamente y ahora trabajamos por el mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad recicladora del territorio”, enfatiza.
Mil colores, una esperanza social y ambiental
Sí, el segundo municipio más pequeño de Antioquia, el municipio más pequeño de del suroriente antioqueño y con una vocación rural de más del 70% de su extensión, es un territorio altamente productor de residuos, muchos de ellos que iban a parar a rellenos sanitarios o que terminaban con inadecuada dispoción.
“En El Santuario se generan todos los días 14 toneladas de basura que van a un relleno sanitario. De estas toneladas, por lo menos 5 toneladas podrían ser efectivamente aprovechables, recuperadas de las basuras y reutilizadas en procesos productivos. A eso se dedica nuestra asociación Mil Colores y nuestros asociados”.

En tres años que llevan de funcionamiento han logrado asociar más de 70 recicladores de oficio con quienes han recolectado y aprovechado más de 1 millón de kilos de residuos sólidos, mitigando 2 mil toneladas de CO2 que no fueron emitidas gracias a la labor de reutilización de residuos y rescatado de ir a rellenos sanitarios más de 11 mil M3 de materiales, lo que equivale aproximadamente a la capacidad de almacenamiento de 4 piscinas olímpicas.
Actualmente logran recolectar y aprovechar 40 toneladas mensuales de residuos en 9 mil hogares de zona rural y urbana, cubriendo 75 microrutas y 3 macrorutas. Esta labor se va a continuar ampliando a medida que se vayan tecnificando los procesos, que permitirá seguir aportando a nivel ambiental y social del municipio.
“Nuestros recicladores asociados se ven beneficiados no son por la dignificación de su labor y por la formalización de su oficio, sino por ser reconocidos como prestadores del servicio público de aprovechamiento de materiales al tiempo que mejoran los ingresos por la comercialización. Una doble generación de ingresos que mejoran la calidad de vida de la comunidad recicladora y la calidad ambiental del municipio”.
Una problemática local que tiene raíces en todo el país
Según cifras recientes, en el país se recicla menos del 17% de la cantidad de residuos que produce. Colombia pasó de generar un total de 20,31 millones de toneladas de residuos sólidos y productos residuales en 2012 a 26,46 millones en 2019, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Esto significaría que en unos 5 años puedan colapsar los 321 rellenos sanitarios existentes.

La formalización de los recicladores, gestores vitales del proceso de aprovechamiento de residuos, procesos de pedagogía, conciencia ambiental y separación en la fuente, son temas en los que aún estamos rezagados como país.
Por eso toma suma importancia la existencia de modelos de negocio con triple impacto, que trabajan por un bien común desde los territorios, como lo hace la Asociación de Recicladores de El Santuario Mil Colores, ya que con conciencia ambiental y sentido social están ayudando a mitigar una problemática esencial para el futuro no solo del país, sino del planeta entero.
Su modelo de negocio es uno de los finalistas de la categoría Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de la V Convocatoria RECON para Emprendimientos Sociales liderados por jóvenes.

