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Un Conpes para el emprendimiento social

22 noviembre, 2019 - Autor: Recon Colombia

En Colombia, más del 80 % de los emprendedores sociales son informales y existe la percepción de que deben trabajar por caridad. Se necesitan normas y apoyo del Estado que respalden todas esas iniciativas que impactan y generan cambios y transformaciones desde las regiones.

¿Cuál es el panorama del emprendimiento social hoy en Colombia?

En el país hay una gran capacidad de creación y de innovación desde las regiones, pero todavía no lo queremos entender. Culturalmente creemos que el que emprende socialmente tiene que hacerlo por caridad. Y, segundo, tenemos una legislación débil, que no reconoce el emprendimiento social. No hay políticas públicas. Lo que buscamos es que esos proyectos que impactan, que generan cambios y transformaciones desde las regiones tengan, por ejemplo, una exención de impuestos mientras sus procesos de maduración van escalando. No se le puede exigir a un emprendedor social, que está contribuyendo a solucionar una problemática en un determinado territorio, que asuma costos tributarios en igualdad de condiciones que un emprendimiento convencional.

Hace falta entonces una política de Estado…

Definitivamente hace falta. Hace falta una norma que diga que los que impactan socialmente deben tener un período de exención de impuestos para que sean formales y, al formalizarse, puedan acceder a créditos, ayudas e inversión. En Colombia, más del 80 % de los emprendedores sociales son informales.

¿Quién debería asumir ese liderazgo para establecer esa normatividad, el Gobierno o el Congreso?

En Colombia está surgiendo un nuevo sector: el del emprendimiento social. Es un proceso que está en construcción y que busca incidir en la agenda pública, pero es claro que se necesita voluntad de Estado para avanzar en ello. Reconozco que cada vez se ve más compromiso, y en la Cumbre en Medellín estuvieron agencias del Gobierno y la misma primera dama, María Juliana Ruiz. Ahí debe estar el primer cambio y el primer proceso de transformación.

Sea como sea, se necesita una ley…

Así es, tiene que haber una ley que reconozca, mediante algún tipo societario, el emprendimiento social, y que el proceso de crecimiento esté exonerado de temas tributarios y no se dé en iguales condiciones que los emprendimientos comerciales.

Recon ha hecho encuestas en las que se ven las dificultades y que muchos emprendimientos que arrancan mueren en el camino. ¿Cuál es esa realidad?

No hay estadísticas concretas, porque todavía el sector no es parte de las estadísticas del DANE y de las cámaras de comercio, pero la percepción que tenemos de los tres mil emprendedores que recientemente encuestamos es que se mantienen, pero en condiciones difíciles. Más del 60 % de los emprendedores líderes ganan menos de un salario mínimo. Lo que buscamos es que el emprendimiento social sea un modelo de negocio, que impacte socialmente y genere ingresos para su sostenibilidad, y que sea rentable y genere salario. Emprender socialmente no puede ser gratuito y no tiene que ser en contra de las condiciones mínimas laborales y de dignidad.

El gobierno Duque habla mucho de “Economía Naranja”, ¿no sería ese un terreno propicio para los emprendedores sociales?

Le he dicho al Gobierno: hagamos emprendimiento social dentro de la Economía Naranja. He planteado también un cambio normativo revolucionario en el país, con un Conpes de emprendimiento social y una nueva ley que lo reconozca.

¿Podría el emprendimiento servir en la construcción de la paz en el país?

Lo que digo es que hay un sector nuevo que está generando transformación, que está generando paz y que debe estar dentro del lenguaje institucional, que debe crear normas y políticas públicas para ello.

Usted fue presidente de la Federación Nacional de Personeros, donde conoció de la problemática de ellos en los territorios. ¿Se replica en cierta forma eso frente a los emprendedores sociales?

Hay diferencias. Aquí no hay una organización institucional y los personeros forman parte de un sistema basado en la burocracia y la politiquería. Este es un sector que quiere generar cambio y transformación, que sigue construyendo y buscando respuestas a pesar de las dificultades.

Igual enfrentan amenazas…

Claro, nosotros hemos tenido 12 emprendedores sociales asesinados entre el año pasado y este. Un alto porcentaje está en zonas de conflicto, donde hay narcotráfico y bandas ilegales, que no quieren que emprendan. Hay quienes ven el emprendimiento social como una posición de ideología política, y eso es un error. El emprendimiento es buscar oportunidades de empleo, de transformación, de cambio y de generar ingresos. Pero hay realidades, tenemos emprendedores amenazados y la falta de regulación genera que no podamos darles mayores herramientas.

¿Cuál es el gran objetivo de Recon?

Seguir identificando, inspirando, conectando, haciéndonos más fuertes e incidir en la agenda pública para tener una ley de emprendimiento social y una política pública de gobierno. Sueño que el presidente presente esa ley, que el Congreso la respalde y que pueda existir un Conpes para el sector.

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Vía: El Espectador
Por: Hugo García
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