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Talya Weinberg, emprendedora social de la semana

27 septiembre, 2018 - Autor: Recon

Yumajai es una marca de moda social, se especializa en diseño de procesos, co-creación y soluciones para el emprendimiento social. Usamos tecnologías sociales para resolver necesidades y transformar realidades, mejorando y creando acceso a oportunidades y recursos participaron de la convocatoria RECON 2017/18.

Hablamos con sy fundadora, Talya Weinberg, y nos contó más acerca de este proyecto.

RECON: ¿Quién es Talya?

Talya Weinberg: Soy una mujer emprendedora social, Innovadora y activista. Me encanta el mar, me encanta hacer apnea, es decir bucear sin tanque. Me he preparado y formado para lo que hago, estudié psicología Gestal, Teatro y me especialice en clown hospitalario y con el tiempo clown social.

Trabajé con Patch Adams y me encanta por medio de mi labor, construir puentes en las comunidades para aportar a su desarrollo. He trabajado con diversas comunidades vulnerables en el mundo, viví 16 años en Israel donde trabajé en zonas de conflicto Palestino-Israelí, he trabajado también en distintas comunidades vulnerables en Latinoamérica.

REC: ¿Qué es Yumajai?

TW: Yumajai es una marca de moda ética con sede en Colombia. Colaboramos y usamos un proceso de co-creación con artesanos indígenas locales talentosos y jóvenes diseñadores prometedores en Colombia para fusionar artesanías y arte indígena antiguo con un enfoque de diseño moderno para crear diseños únicos.

Nuestra colección ofrece diseños frescos, al tiempo que apoya la cultura de las tribus indígenas a través de la preservación de la artesanía, los diseños y la sabiduría ancestral. Cada compra de nuestras joyas, bolsos y accesorios financia una hora de capacitación para un grupo de artesanos locales.

REC: ¿Cómo surge Yumajai?

TW: Yo vivía en Israel y hace cuatro años vine a visitar un proyecto en el Pacífico, llegué a Cali y me enteré de un desplazamiento masivo de indígenas Emberá-Chamí provenientes de Pueblo Rico, Risaralda. Me causó preocupación la situación así que decidí acercarme a la comunidad y allí me encontré con Gabriela una indígena de esta comunidad, que estaba en Cali con sus hijos y su esposo, vi las artesanías que tenían y me alegre de ver que dentro de esa problemática había una manera de involúcrame para apoyar. Inicialmente compré collares y pulseras y me las llevé para vender en Israel. 

Al llegar a Israel, la gente se mostró muy interesada por los productos, entonces cada vez que venía a Colombia o alguien iba comprábamos sus artesanías para venderlas allá y de esta manera apoyábamos el trabajo de los indígenas y dábamos a conocer su arte en el exterior, eso lo hicimos durante dos años.  Pero, un día decidimos visitar la comunidad, pudimos conocer sus condiciones de vida y las precariedades en las cuales habitan, un gran número de personas viven hacinadas en espacios pequeños.

Hace muchos años practico clown, la práctica de este arte me ha permitido acercarme a las comunidades y usar la alegría, el juego y el teatro como pretextos para acercarme a las comunidades indígenas.

Queríamos hacer algo más grande y sostenible, algo que fuera más allá de comprarles sus productos cada vez que veníamos. Es así como durante siete meses pensamos en el proyecto y llegamos a la conclusión de que la moda ética era al nicho al cual queríamos pertenecer y en el cual queríamos trabajar. Es en ese momento fue cuando decidimos venirnos a vivir a Colombia con mi esposo, quien además es mi socio en Yumajai.

REC: ¿Cómo empezó el proceso?

TW: Llegamos hace dos años y realizamos una convocatoria para diseñadoras, queríamos trabajar con estudiantes para brindarles una oportunidad laboral y realizamos un proceso de Co-creación entre las diseñadoras y los indígenas,  para ver cómo mezclar el arte ancestral con diseños modernos para ampliar el mercado.

De este proceso salió la primera colección y  montamos la página web. Para la segunda colección me aventuré sola a hacer el proceso de co-creación de los diseños con los indígenas. Fue un proceso muy bello y exitoso.

REC: ¿Cómo ha sido ese proceso de trabajar con las comunidades directamente?

Ha sido algo muy bacano, porque ellos se convierten en amigos, familia, es un proceso enriquecedor el compartir con ellos, comer con ellos, estar con ellos y apoyarlos. Somos de culturas muy distintas y tristemente muchas comunidades indígenas están acostumbradas a la limosna, hay que enseñarles que tiene la capacidad y talento  para  trabajar, para esforzarse y así construir la vida que desean. Es un trabajo mucho más profundo que hacer únicamente manillas o artesanías, es un proceso que trasciende más allá de lo que es tangible.  

Estamos a punto de sacar la tercera colección, todo este tiempo ha sido un proceso retador, porque no solo queremos vender joyas sino aportar a la solución de problemas en las comunidades, como la construcción de capacidades, hemos identificado algunas necesidades de muchos de ellos. Algunos son analfabetas, solo han hecho la primaria, muy pocos cuentan con bachillerato y ninguno tiene estudiosuniversitarios.  

REC: ¿Cómo funciona el modelo de negocio?

TW: Nosotros (mi esposo y yo) realizamos una inversión en la empresa de nuestros ahorros. El primer año hicimos una inversión alta, lo que hace sostenible el negocio es la comercialización de las artesanías, las cuales se venden a través de la tienda online y ventas al por mayor para comerciantes.  En este segundo año, hay una mayor cantidad de ventas y tenemos un flujo mejor. Además dictamos talleres de innovación social y eso aparta a nuestra sostenibilidad.

Cada tres meses, visitamos las comunidades y desarrollamos un proceso de co-creación, se realiza un prototipo de las artesanías que vamos a sacar en cada colección, y posteriormente hacemos pedidos de lo que vamos necesitando, ellos elaboran las piezas y nos las envían por mensajería, nosotros les pagamos por cada pieza producida, dándoles un precio justo que hemos pactado previamente con ellos.

Con este modelo estamos evitando que ellos salgan a vender a la calle con sus hijos. Cada comunidad está trabajando desde sus casas. El 5% de cada pieza que vendemos se va un fondo y con lo recaudado llevamos talleres a las comunidades en tres líneas: emprendimiento, liderazgo y creatividad.

REC: ¿Cómo es el proceso de comercialización?

TW: Sacamos varias colecciones al año, según las tendencias y buscamos almacenes, redes, comerciantes, entre otros,  que deseen comprar al por mayor. De igual manera hacemos ventas al detal en showrooms, cada vez que viajamos promovemos la marca a nivel internacional.

También comercializamos a través de nuestra página web, donde tenemos una tienda online, ofrecemos los productos y las personas interesadas los pueden adquirir directamente. La página web es : https://www.yumajai.com/

REC: ¿Trabajan solo con los Embera-Chamí o se han involucrado con otras comunidades?

TW: No, en este momento estamos trabajando con cuatro comunidades: Indígenas Embera-Chamí; mujeres Kamsá, desplazadas del Putumayo quienes se encuentran actualmente en Nariño; trabajamos con una Asociación de Mujeres campesinas víctimas de la violencia en Sandona, Nariño; y una familia Guambiana de Silvia, Cauca con quienes estamos trabajando telares.

Lo que pasa es que con la comunidad Embera-Chamí, existe un fuerte compromiso porque son con los que empezamos y además son los que se encuentran en condiciones más precarias y de mayor vulnerabilidad. Hay otras dos comunidades con las que estamos empezando acercamientos para trabajar.

REC: ¿A cuántas personas benefician?

TW: Estamos beneficiando de manera directa beneficia a 70 personas en las 4 comunidades.

REC: ¿Al tratarse de comunidades que están en condiciones vulnerables ha sido fácil que entienden el modelo de negocio y el proceso de comercialización?

TW: Al principio hubo desconfianza y nos cuestionaron que por qué vendíamos tan caro, les explicamos el modelo de negocio, las inversiones que habíamos realizado y entendieron. De esta manera se construye una relación de respeto mútuo y no de jerarquías, donde si le va bien a uno, nos va bien a todos.

REC: ¿La comunicación con los Embera-Chamí ha sido fácil?

TW: Hemos trabajado con tres familias y hemos logrado conectarnos muy bien. Pero tenemos un vocero con quien nos comunicamos frecuentemente para informar sobre los pedidos y es él quien interlocuta con nosotros, este vocero es el más joven y quien domina mejor el español.

Sin embargo, en el acercamiento que hacemos hemos logrado comunicarnos y entendernos con las mujeres y niños también. Con estas familias identificamos que los jóvenes tenían una motivación de empezar este emprendimiento con nosotros porque podían ganar dinero y al mismo tiempo les interesa el hecho de preservar sus saberes ancestrales.

REC: ¿Ustedes asesoran a estas comunidades para la utilización adecuada de las utilidades que reciben por la venta de las artesanías?

TW: Por ahora la cuestión del dinero que reciben les permite vivir con lo necesario pero bien, en condiciones dignas. A medida que se hagan pedidoss grandes que les genere mayores ingresos tenemos pensado hacer talleres de emprendimiento, liderazgo y del manejo de los recursos.

Por ahora el sueño de ellos es poder tener su casa propia, están enfocados en eso y es un tema del que se habla abiertamente. Esto es un proceso, somos jóvenes, llevamos apenas dos años y vamos a ir creciendo para apoyarlos en esos aspectos.

REC: A parte del trabajo de co-creación en los diseños, ¿qué otros trabajos hacen con estas comunidades?

TW: Hemos hecho trabajo de clown con los niños, con las comunidades indígenas no es tan fácil llegarle a los niños en primera instancia, para llegar a ellos, la relación se construye primero con la mamá y cuando ya existe confianza te dejan acercar a los niños.

REC: ¿Cuáles consideras han sido los logros más importantes para Yumajai?

TW: El logro más visible para mi es que estén en sus casas trabajando, cuando los conocí estaban en la calle, venían a Cali para vender las cosas y dormían en la calle con todos sus hijos, eso me impactó y me hizo mover, no soporto esa idea de que las comunidades indígenasaprendan a vivir en la ciudad como limosneros teniendo tanto talento.

Ya no vienen a Cali a mendigar y eso para mí es un logro.

Al inicio, pedían mucho dinero regalado, lograr que entendieran la importancia de trabajar para ganar dinero y no conseguir dinero con limosnas es un modelo que fue difícil explicar y hacerles entender pero ahora lo tienen muy claro y es otro gran logro.

Y el permiso para poder acercarnos a los niños de la comunidad, es algo que se da luego de un proceso, es un acercamiento que toca hacer paso a paso, pero es muy bonito, ahora seré madrina de uno de los niños y eso para mí muy valioso.

REC: ¿Qué sueñas que suceda con Yumajai?

Nuestro sueño es poder trabajar con todas las comunidades indígenas de Colombia, tenemos actualmente 102, de las cuales 46 están en peligro de extinción.

Sueño que sea un almacén online,der de la moda ética latinoamericana, conocido en Estados Unidos y Europa, sueño que vendamos mucho. Quiero poder vincular a muchas comunidades a nivel de Colombia y expandirlos a otras comunidades donde sintamos que haya algo que nos atraiga y que haya talento que se puede dar a conocer.

Entre más dinero tengamos, más capacitaciones poder llevar a las comunidades. Dar ejemplo al mundo de la moda y de los modelos de negocios que se pueden trabajar y que generan un impacto social positivo y a futuro pueden ser sostenibles.

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