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«Somos 9 mujeres maternando un proyecto social que aporta a un planeta más consciente y una comunidad más solidaria”

18 agosto, 2020 - Autor: Recon Colombia

Empoderamiento económico femenino, equidad de género, construcción de paz, protección ambiental y desarrollo rural. Todo esto es el Emprendimiento Femenino Cupainatá de Zapatoca, Santander. Del vocablo indígena del pueblo Guane, oriundo del Departamento de Santander, Cupainatá significa “labranza sangrada”.

Haciendo honor a su nombre, a las enseñanzas ancestrales y a la fuerza de la unión, 9 mujeres rurales, de sangre campesina, de vida y empuje natural del campo colombiano, conforman este Emprendimiento Social desde las montañas de Zapatoca para el resto del país.

“Escogimos este nombre con la intención de mantener una conexión con la sabiduría ancestral y porque nuestros cultivos de plantas son espacios sagrados de medicina para el cuerpo y el alma. Es un proyecto que está pensado, sembrado y cosechado desde el corazón de mujeres quienes son las que menos han perdido esa conexión con la tierra”.

Plántulas de hierbabuena

Lida Rivera, terapeuta física profesional, inició este camino del emprendimiento social con propósito desde una mirada complementaria a su vida personal. Renunció al sistema tradicional de atención en salud y emprendió el estudio de la medicina Ayurvédica. Este concepto viene de la tradición India e indica como pilar para la salud, el bienestar de mente, cuerpo y espíritu. De esta manera, Lida, unió sus pasiones: Salud, naturaleza y crecimiento personal. 

“Este emprendimiento nació en mi proceso de transformación personal, pero Emprendimiento Femenino Cupainatá no sería posible sin la integralidad de este grupo. Somos 9 mujeres maternando un proyecto social que aporta a un planeta más consciente y una comunidad más solidaria. Nuestro objetivo principal es conservar el cultivo de plantas medicinales y transformarlo en tisanas, aceites esenciales, especias, ungüentos y demás productos que puedan fortalecer la salud de toda la comunidad, brindando alimentos naturales, más nutritivos, de cultivos orgánicos. Además de ser promotoras del empoderamiento emocional, económico, y de educación de la mujer rural”

La desigualdad social, las brechas económicas para personas rurales, la inequidad de género fueron conceptos que empezaron a cambiar resignificando y mostrándoles a estas mujeres la importancia del saber ancestral y poder que poseen sobre dar vida, sembrar la tierra, cuidar la familia desde el propio seno, desde el territorio.

“La mujer rural es muy valiosa, la mujer del campo es sinónimo de fortaleza. Reconocer ese valor y aporte de la mujer del campo, lo que hace por la familia, es esencial. Es importante que la gente lo vea, lo reconozca y que sobre todo, que ellas se den cuenta. Aparte debemos comprender que la mujer también es sujeto económico, que ellas decidan qué hacer con sus ganancias, eso en el campo no se da. Eso desarrolla dignidad y confianza. Además, es una posibilidad de mejorar la calidad de vida, que tengan como suplir necesidades, realizarse como personas desde el cuidado del cultivo”

«La mujer rural es muy valiosa, la mujer del campo es sinónimo de fortaleza»

Caléndulas, Hierbabuena, Manzanilla, Romero, Tomillo y Orégano, sembrados de manera orgánica, son sus principales cosechas. La meta es continuar este proceso con plantas nativas como Prontoalivio, Sangría, Oréganos Criollos, entre otros, para diversificar los productos para comercializar a precio justo, que dinamicen y articulen el comercio del campo, principalmente en las veredas Clavelinas, Portugal, La Guayana, Piedra Blanca, La Cacica, Palo Blanco, Alto de las Águilas, Venceremos, de Zapatoca y Galán, donde habitan estas emprendedoras. Sin embargo, en ocasiones, a las condiciones como falta de acceso a la comunicación, se le debe sumar el precario estado de las vías terciarias en muchas zonas de Colombia, lo que traduce en el encarecimiento de los costos del producto para ponerlos en venta. Las veredas quedan aproximadamente a 2 horas del casco urbano de Zapatoca.

En el campo tenemos fortalezas, tenemos inspiración 24 horas al día. Lo verde, el aire, el paisaje, el contacto con la naturaleza, la pureza del ambiente, la gente, es algo que todo el día te está dando energía. Lo lindo del campo es que como no hay acceso a herramientas tecnológicas nos conectamos más entre las personas y la naturaleza. Esa fuerza lleva las ideas a las acciones. Paradójicamente la dificultad más grande para el emprendimiento es la comunicación. El primer año para comunicarnos fue muy difícil. Este año tenemos acceso a datos y podemos estar más en contacto entre nosotras comunicándonos al instante y fortaleciendo la unión como grupo”

Cálendula lista para entrar al proceso de deshidratación

Por esa razón, Lida habla positivamente del apoyo recibido por organizaciones que les permite “consolidar las ideas a muchas personas e ir creciendo”

Gracias a la campaña de Colombia Soluciona de RECON una persona muy especial de la Empresa El Jardín de Ana nos contactó y ha estado acompañándonos para mejorar cultivos, orientándonos en los sembrados y las plantas. Ha sido nuestra fortaleza y fuente de inspiración porque ella ya pasó por lo que nosotros vamos pasando. Así no hagan aportes en dinero muchas personas aportan experiencia, envían energía y pensamientos positivos que fortalecen. Es como una bendición de la mamá. Gracias a Recon que llamó, impulsó, visualizó, que nos recuerdan. Mira ya donde vamos”, finalizó. 

Si quiere conocer la campaña de crowdfunding y apoyarlos con tu donación ingresa a: https://www.colombiasoluciona.org/proyecto/emprendimiento-femenino-cupainata