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    Radiografía del Emprendimiento Social en Colombia

    24 mayo, 2021 - Autor: Recon Colombia

    Informalidad, barreras de acceso al sistema financiero y falta de políticas públicas robustas son las principales barreras de los emprendedores sociales en Colombia

    Los emprendedores sociales en Colombia son, en su mayoría, profesionales (51% pregrado) (17% posgrado)

    El Emprendimiento Social en Colombia trabaja principalmente en Educación (24%), Medio Ambiente (21%) y Paz – Derechos Humanos (15%)

    Aunque los Emprendimientos Sociales generan impacto social, ambiental y económico, 59% de éstos aún no gana ningún ingreso por su labor

    RECON, con el propósito de continuar fortaleciendo el ecosistema del Emprendimiento Social en el país, presenta la Radiografía del Emprendimiento Social en Colombia 2020, el nuevo instrumento de diagnóstico estratégico surgido a partir de encuestas a 527 emprendimientos sociales de los diversos territorios del país (una muestra del 18% de los 3 mil emprendimientos sociales identificados por RECON).

    La información recolectada permitió obtener datos que reflejan las oportunidades y fortalezas, así como las debilidades, retos y dificultades que enfrentan los emprendedores sociales en el país.

    Descargar Radiografía completa AQUÍ

    Descarga Resumen ejecutivo AQUÍ

    ESTADO DEL EMPRENDIMIENTO SOCIAL EN COLOMBIA

    RECON empezó en 2018 a diagnosticar el estado del Emprendimiento Social en Colombia. Esta radiografía es una estrategia clave que le permite a la sociedad civil, Gobierno, empresa privada, academia, emprendedores sociales y organismos internacionales reconocer y entender las dinámicas de estos modelos de negocio social y así construir un gran ecosistema de Emprendimiento Social en Colombia.

    Analizando comparativamente los resultados de las encuestas diagnósticas, hoy dos años después podemos asegurar que:

    En las categorías de impacto se resalta que hubo un incremento del 100% en número de emprendimientos sociales que trabajan en educación (24,1%) y medio ambiente (21,1%).

    Estos responden a problemáticas actuales de falta de acceso a la educación, contaminación y crisis climática. Sin embargo, llama la atención el decrecimiento en la cifra de emprendimientos sociales que trabajan en Economía Naranja, teniendo en cuenta que en los últimos años ha sido una categoría impulsada por el Estado colombiano. Pasó de 16,8% en 2018 a 11,8% en 2020.

    En cuanto a las poblaciones beneficiadas se destaca que los emprendimientos sociales siguen impactando principalmente a niños, niñas y jóvenes (57,9%). Este resultado es coherente con el 24,1% que trabaja en educación.

    Hay un avance en la cifra de los emprendimientos sociales que trabajan Equidad de Género por el creciente trabajo con mujeres (de 10,6% en 2018 a 45,2% en 2020), lo que ayuda a mejorar sus condiciones socioeconómicas y cerrar brechas de género. Además, se evidencia la creciente vocación rural de estos emprendimientos aportando al desarrollo del campo colombiano (5,1% en 2018 a 34,2% en 2020)

    Frete al contexto de violencia, el Emprendimiento Social en Colombia está expuesto desde su creación hasta su desarrollo a patrones de violencia, ilegalidad y de vulneración de Derechos Humanos. Esta problemática ha aumentado en un 5% en los últimos años, debido posiblemente al aumento de disidencias, bacrim y delincuencia común en el contexto de Posconflicto. En 2018 el 26,4% de emprendimientos sociales operaban en territorios con presencia de grupos armados ilegales, actualmente ascienden a 31,4%.

    Existe una reducción del 11% (de 33.5% a 22,5%) de emprendimientos sociales que fueron motivados por el contexto de conflicto armado para la creación de su emprendimiento social, lo que demuestra que la creación y desarrollo de emprendimientos sociales está gradualmente cambiando la narrativa de conflicto por una de Posconflicto y Construcción de Paz.

    La equidad de género no se queda atrás en el modelo de negocio social. Actualmente, 54,8% de los emprendedores sociales son hombres liderados por hombres y 45,2% por mujeres. Esto demuestra que el Emprendimiento Social continúa reduciendo brechas de desigualdad de género, con una proporción equilibrada de mujeres en escenarios de poder (relación 1:1). El Emprendimiento Social atrae a mujeres emprendedoras, que son líderes en sus comunidades y transforman territorios. En el emprendimiento convencional se estima que la relación es 2:1 en favor de los hombres.

    #LaVozDeLosJóvenes se escucha fuerte a través del Emprendimiento Social. El mayor porcentaje de emprendedores sociales en Colombia sigue siendo de personas entre 18 y 35 años (45,6% de los emprendedores sociales). Cabe resaltar que, en los últimos dos años, se han incrementado en un 6% los emprendimientos sociales liderados por adultos mayores.

    El nivel académico de los emprendedores sociales es una de las características a destacar: La mayoría de los emprendedores sociales tiene altos niveles de formación profesional y la ponen al servicio de la generación de valor social y ambiental. El 68,9% de los emprendedores sociales son profesionales (51,7% pregrado y 17,2% posgrado). Sin embargo, hay un aumento del 5,3% (del 3,4% al 9,8%) de emprendimientos sociales que no han tenido acceso a educación superior y se desarrollan de manera empírica, haciéndolo una herramienta alternativa de bienestar económico y profesional en las comunidades sin educación superior.

    “Buscamos identificar el estado de este modelo de negocio social que está avanzando y posicionándose en Colombia y en el mundo, y se ha convertido poco a poco en motor de impulso al desarrollo social, ambiental y económico de múltiples comunidades y territorios del país. En la actualidad hemos dado un gran paso al reconocer y encaminar el marco legar y jurídico del Emprendimiento Social en Colombia a través de la recién aprobada Ley de Emprendimiento. Este documento diagnóstico es nuestro aporte como organización de la sociedad civil para continuar fortaleciendo el ecosistema que busca generar oportunidades junto al impacto social y ambiental en el país”, explicó el Andrés Santamaría, director de RECON

    En cifras: El Emprendimiento Social, modelo de negocio que avanza con impacto

    • Según los resultados del diagnóstico, se identificaron emprendimientos sociales en 28 de los 32 departamentos de Colombia, faltando únicamente representación de los departamentos de San Andrés, Guainía, Amazonas y Vichada.
    • El principal propósito de los emprendimientos sociales (83,3%) es generar valor social, por encima de maximizar sus ganancias. 
    • Las regiones líderes en número de iniciativas son Centro Oriente y Bogotá 33%, Caribe 20%, Pacífico 18%, y Eje Cafetero y Antioquia 17%. 
    • 55,2% de los emprendimientos sociales cuentan con personería jurídica mientras que el 44,8% están en la informalidad.
    • El 100% están beneficiando a una o más poblaciones vulnerables. Las poblaciones más beneficiadas son niños, niñas y adolescentes 57,9%, mujeres 45,2%, población rural 34,2%, adulto mayor 27,9% y víctimas del conflicto 23,1%, población en condición de discapacidad 16,7%, comunidades indígenas 16,1%, población LGTBI 15,4%, afrodescendientes, raizales y palenqueros 15%, excombatientes 10,4% y refugiados e inmigrantes 4,4%
    • Los emprendedores sociales son en su mayoría jóvenes profesionales, con distribución igualitaria entre hombres y mujeres. Sin embargo, 59,7% no gana ningún ingreso por el emprendimiento social. Es preocupante que la formación de los emprendedores sociales no se vea reflejada en su retribución económica y que, por lo tanto, no puedan dedicarse tiempo completo a sus emprendimientos.

    El Emprendimiento Social: una herramienta de Paz Sostenible

    Para RECON, la historia del conflicto armado y el contexto actual de Posconflicto en el país es fundamental para analizar el Emprendimiento Social, pues es una particularidad importante de este ecosistema en Colombia que lo hace único y exige un enfoque especial para la consolidación del modelo de negocio social en el país. Este enfoque representa un hito relevante para el estudio del Emprendimiento Social en el mundo, aportando a una visión alternativa de su medición como motor para impulsar la Construcción de Paz.

    La radiografía presenta que 22,5% de los emprendimientos sociales fueron motivados por el contexto de conflicto armado. Así mismo, evidencia que 96,2% de los emprendedores sociales se consideran agentes de cambio para la construcción de paz en su territorio y el 95% consideran que contribuyen a la construcción de paz y al posconflicto a través de sus emprendimientos.

    El 62,7% de los emprendimientos sociales están beneficiando algún grupo poblacional víctima de conflicto armado, lo que evidencia cómo estos modelos de negocio aportan a la reparación integral de las víctimas. Este impacto se da principalmente en los desplazados por la violencia y niños, niñas y adolescentes reclutados por grupos ilegales.

    El reto de la inclusión financiera de los emprendimientos sociales

    En cuanto a la financiación del modelo de negocio social, se mantiene la tendencia de que los emprendimientos sociales son creados a partir de recursos propios y ahorros personales. Persiste la necesidad de tener fuentes alternativas de financiación. La Radiografía del Emprendimiento Social en Colombia 2020 señala que el 81% de los recursos con los que iniciaron los emprendimientos sociales provienen de fuentes propias y ahorros personales y el 3% de programas del Estado.

    En cuanto a los ingresos, el documento diagnóstico precisa que solo 20% de los recursos provienen de la venta de productos o de servicios, 42% de cuotas y aportes de socios, 24% de donaciones de personas naturales. El restante 14% viene de subsidios y fondos estatales, inversiones de privados y otras donaciones.

    Así mismo, es necesario analizar el actual contexto: El 83,7% de los emprendimientos sociales en Colombia no han accedido al sistema financiero y 66,2% consideran que el sistema financiero colombiano no cuenta con líneas de crédito adecuadas. Esto se relaciona con que el 44,6% no tienen personería jurídica. De los que sí tienen personería, 43% son entidades sin ánimo de lucro, 14,2% sociedades comerciales y 1,3% entidades de economías solidaria.

    Podemos indicar que ha aumentado la intención de los emprendimientos sociales para acceder al sistema financiero por medio de solicitudes de crédito, sin embargo, no es significativo.  Esto se debe en gran parte a que estos emprendimientos operan mayormente desde la informalidad, por lo que no cuentan con los requisitos que exige el sistema financiero y por este motivo no solicitan créditos. En estos 2 años han mejorado las líneas de apoyo del sistema financiero para impulsar los emprendimientos sociales. Sin embargo, la mayoría sigue considerando que éstas son insuficientes.

    La mayoría de los emprendimientos sociales están en una transición hacia un modelo de negocio social estructurado a partir de la venta de productos y/o servicios para resolver una problemática social, desafiando los paradigmas sobre los límites del sector social para generar utilidades y recibir inversión. Esto demuestra el potencial del Emprendimiento Social en el desarrollo sostenible de las regiones del país.

    La academia: formando a los Emprendimientos Sociales de Colombia

    Para un ecosistema en construcción como el de Colombia, la oferta y promoción de programas y herramientas educativas se convierte en uno de los principales desafíos para su pleno desarrollo. Los emprendimientos sociales en Colombia están recibiendo formación para la creación, desarrollo y crecimiento de sus modelos de negocio.

    La oferta de este tipo de formación ha aumentado, pero todavía existe un 28,3% de emprendimientos sociales que no tienen acceso a ésta. Hay una gran diversidad en el tipo de actores que están formando a los emprendimientos sociales. Los actores clave son las entidades públicas (55,3%), en particular el Sena, y las universidades (26%).

    También, han surgido nuevos actores formadores como las Cámaras de Comercio (13%) y las empresas privadas (6,9%).

    Sin embargo, 58,8% de los emprendimientos sociales indicaron que nunca han recibido formación en “modelos de negocio”. Aunque es la temática más recurrente en los procesos de formación, este porcentaje es alarmante dado que uno de los principales obstáculos que enfrentan los emprendimientos es avanzar hacia la sostenibilidad de su modelo de negocio.

    Si existiera una mayor oferta de programas que tengan como núcleo esta temática, el Emprendimiento Social podría superar esta barrera.

    En cuanto a las temáticas en las que los emprendimientos sociales reciben formación, 26,8% han recibido formación sobre estrategias de medición de impacto.

    La capacitación en temáticas como habilidades blandas (11,9%), educación financiera (8,7%), comunicación (8,1%) y ética (8,1%) representan las áreas menos recurrentes y con los mayores retos para la formación de los emprendimientos sociales.

    El sector público: articulador de políticas públicas para el Emprendimiento Social

    Incidir en políticas públicas para el reconocimiento y fortalecimiento del Emprendimiento Social en Colombia es uno de los propósitos misionales de RECON. La Radiografía del Emprendimiento Social 2020 indica que el 60,4% de los emprendimientos sociales consideran que el Estado no apoya a los emprendimientos sociales y 81,1% que el Estado, desde sus distintas entidades, debería expedir e implementar políticas públicas para apoyarlos. 

    El Emprendimiento Social es una herramienta aliada del Estado para cubrir las demandas sociales a las que éste no puede responder de forma directa. La inversión, la contratación pública y los medios de financiación para los emprendimientos sociales son formas indirectas en las que el Estado puede cumplir su rol en la sociedad y en los territorios donde no tiene capacidad efectiva.

    ¿Cómo apoya el Estado a los emprendimientos sociales?

    Fortalezas: Las herramientas de apoyo estatal más comunes son las de formación y asesoría, lo que se corresponde con el indicador de las entidades públicas como principal actor de formación y capacitación.

    Oportunidades: Aunque 47,2% indicaron que el Estado ofrece apoyos financieros para los negocios sociales, hay una gran oportunidad en la creación de líneas de crédito con tasas favorables.

    Desafíos. La baja percepción de inversión estatal en emprendimientos sociales y su favorecimiento en el sistema de compras públicas plantean retos para el Estado. Esto puede deberse también a los altos niveles de informalidad en el Emprendimiento Social, lo cual los limita para contratar con el Estado y recibir inversión de éste.

    RECOMENDACIONES PARA FORTALECER EL EMPRENDIMIENTO SOCIAL

    Para los emprendimientos sociales

    • Uno de los principales retos para el Emprendimiento Social en Colombia es la búsqueda y logro de una sostenibilidad financiera que sea complementaria con la resolución de problemáticas sociales. Para esto es necesario una estructura organizacional, financiera y tributaria, estrategias de mercadeo y relacionamiento, y un uso efectivo de las TICs que permitan consolidar y escalar modelos de negocio social sostenibles.
    • Los emprendimientos sociales deben adquirir herramientas de medición de impacto para determinar el efecto positivo y negativo en las personas, organizaciones y comunidades, y de esa forma mostrar a inversionistas y tomadores de decisiones la creación de valor social, ambiental y económico de estos emprendimientos.

    • Los emprendimientos sociales deben identificar, analizar, medir y difundir su impacto en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esto los posicionará en el mercado de inversión social a nivel nacional y global, y les dará medios de negociación con el Estado colombiano, las organizaciones internacionales y las entidades de cooperación internacional para demostrar cómo están transformando realidades sociales, económicas y ambientales en Colombia.

    Para el Estado y sus entidades.

    En particular, los emprendimientos sociales recomendaron al Estado:

    • Estrategias y apoyos financieros como líneas de créditos favorables.
    • Inversión estatal y contratación pública con emprendimientos sociales.
    • Mayor oferta de cursos y servicios de consultoría, formación e incubación.

    Para las entidades encargadas de la Construcción de Paz. 

    • Se recomienda a la Consejería Presidencial para la Estabilización y Consolidación integrar dentro de los PDET el Emprendimiento Social como una estrategia de fortalecimiento de proyectos en los territorios. Esto hace parte del mandato del artículo 51 de la Ley de Emprendimiento.
    • Para Min TICS y Consejería Presidencial para la Conectividad. Se deben crear mecanismos para lograr el acceso a internet del 100% de los emprendimientos sociales en el país. Se recomienda trabajar en la democratización de acceso a internet en los territorios donde operan los emprendimientos sociales y crear alianzas con entidades sin ánimo de lucro para acompañar su estrategia de acceso. También deben crearse programas educativos de acceso y uso de TICS enfocados en modelos de negocio social y generar alianzas para la creación de la Primera Incubadora Social Tech.

    Para el sistema financiero

    • Para que el Emprendimiento Social pueda consolidarse como generador de desarrollo económico sostenible en el país es necesario que el sistema financiero brinde a los emprendimientos sociales alternativas de financiación para su creación y desarrollo, basados en análisis integrales de sostenibilidad que incluyan el valor ambiental y social que generan estos negocios. Se recomienda, en particular, la creación de líneas de crédito especiales con tasas favorables y una mayor flexibilidad para el acceso a los distintos productos financieros.

    Para la academia

    • Se recomienda ofrecer formación en modelos de negocio social, educación financiera y medición de impacto social y ambiental. Hay un gran potencial para el desarrollo de programas por parte de colegios y universidades que busquen el fortalecimiento de habilidades de emprendedores y emprendimientos sociales. Las universidades deben aumentar su oferta de formación especializada para los emprendimientos sociales. De igual manera, los programas ya existentes deben ser comunicados y ofrecidos de forma innovadora a los emprendimientos sociales de todo el país para un mayor y fácil acceso.

    Para el sector privado

    • Se recomienda al sector privado buscar una mayor articulación con los emprendimientos sociales, y construir alianzas que beneficien a ambas partes. Este sector puede brindar valiosos aportes para el desarrollo de los negocios sociales, a través de procesos formativos, encadenamientos productivos y otras articulaciones.

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