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“Los errores no son para toda la vida y las consecuencias se pueden cambiar”: CASAI

26 agosto, 2020 - Autor: Recon Colombia

Alimentos Casai, es un Emprendimiento Social que trabaja con víctimas y excombatientes del conflicto armado con la convicción que los errores no son para toda la vida y que las consecuencias puedan cambiar si se brinda una segunda oportunidad

¿Quién en la vida no ha necesitado una segunda oportunidad para hacer mejor las cosas? Tal vez todos, en alguna ocasión. Pero esta historia nos cuenta cómo brindar segundas oportunidades no es una opción sino un proyecto de vida; un proyecto profesional y la mejor decisión tomada.

Esta historia inicia como sacada de un guion del conocido ‘Realismo Mágico’. Alimentos Casai, el Emprendimiento Social de Juan Esteban Garzón, cuenta cómo una idea de innovación se convirtió en ese chance, en esa oportunidad, que tantas personas necesitan en la vida y, de paso, es ejemplo de convivencia entre víctimas y excombatientes, siendo un aporte real para la implementación del Acuerdo de Paz en los territorios más afectados por el conflicto en el país.

Yo fui contratando personas y ahí llegó Jeison quien fue el que le dio el viro a estar historia. El me miente en la Hoja de Vida y a los 3 días me confiesa que había salido de la cárcel. Cuando decido seguir dándole trabajo, confiar en él independientemente de lo que había hecho y seguir para adelante, él les cuenta a sus compañeros. Resulta que Juan, una persona que trabajaba en ese momento con nosotros, su papá había sido un caso de falsos positivos y Jeison era exmilitar condenado por falsos positivos. La vida nos había puesto víctimas y victimarios en la misma empresa y orgánicamente esa relación se fue dando. Juan y Jeison eran amigos. Jeison era una persona perdida en la sociedad y los trabajadores en ese momento sintieron empatía por un ser humano y apostaron a ayudarle. La resocialización la hicieron ellos”, cuenta Juan Esteban, con un tono apasionado en su narración.

«Jeison era una persona perdida en la sociedad y los trabajadores en ese momento sintieron empatía por un ser humano y apostaron a ayudarle. La resocialización la hicieron ellos«

Y complementa, a modo de reflexión: “Cuando se encuentra esa humanidad y esa cohesión de grupo, uno como propietario, gerente y ser humano solo le queda sostener ese ecosistema para que más personas que lleguen a esa empresa tengan la oportunidad de hacer ese proceso. Hoy Jeison es una persona que trabaja, tiene sus sueños y que tranquilamente pertenece a la legalidad de la sociedad. Después de eso empezamos a contarnos la vida de cada uno y más del 50% de la empresa, tenían vinculación directa con el post conflicto. Yo vi en ellos unas personas comprometidas y que estaban viviendo la segunda oportunidad en nuestra empresa”

Así como estas personas cambiaron su forma de ver la vida y se acogieron a los frutos bondadosos del postconflicto, Juan Esteban Garzón siguió sus pasos y cambió su perspectiva. En el ADN emprendedor y de servicio a la comunidad heredado a su progenitor, se incorporó un gen solidario y con una mirada propositiva al contexto social.

“Ellos me demostraron con humanidad, compromiso y lealtad a su segunda oportunidad, que los errores no son para toda la vida, que uno se puede equivocar y esas consecuencias no tiene que durar para siempre. Uno puede cambiar su destino y cambiar su rumbo a una vida tranquila, en paz, disfrutando de las cosas sencillas. Ellos me enseñaron que las oportunidades vale buscarlas y vale la pena dar la vida por una segunda oportunidad. También entendí que uno no puede ser tan ligero de ir juzgando y señalando a las personas que no tienen tu mismo contexto y realidad; sin justificar las decisiones que tomaron en su momento, uno debe creer en que todos los días debe dar segundas oportunidades porque eso puede cambiar el destino de una persona y repercutir en cambios de una sociedad. Es una enseñanza de doble vía. Ellos me cambiaron y en Casai son tratados como personas, reconocidos, tratados con dignidad, sin señalamientos ni ser juzgados ni en deuda con nadie”

CASAI, palabra derivada del quechua KAWSAY, que significa “vida”, es un Emprendimiento Social que nació sin un vínculo directo a lo social, pero que con su transformación ha logrado sostenerse, mantenerse y fortalecerse, aún en un tiempo tan complejo para la humanidad como la crisis por Covid-19.

El hecho de brindar “segundas oportunidades” a sus colaboradores ha sido la balsa que mantiene a flote este emprendimiento con propósito y la razón por la que en la actualidad navega con sus productos saludables en aguas fuera de Colombia. 

“Podría decir que las empresas que en los próximos 5 años no sean sociales no son sostenibles en el tiempo. Yo me niego a que las empresas, con todo lo que está pasando, sean únicamente unidades de acumulación de riqueza. Es una meta pero no es la única, porque yo creo que en todo este tiempo la imagen de una persona exitosa ha cambiado. Exitoso es quién en el camino de acumular riqueza, ayuda, transforma entornos, le devuelve a la sociedad la confianza que le dieron para captar esa riqueza. Ese es el cambio del paradigma del por qué los emprendimientos deben ser sociales, no se puede emprender olvidando el contexto en el que se emprende”, cuenta Juan Esteban, con acento paisa y orgulloso de sus raíces campesinas Antioqueñas.

«Podría decir que las empresas que en los próximos 5 años no sean sociales no son sostenibles en el tiempo. Yo me niego a que las empresas, con todo lo que está pasando, sean únicamente unidades de acumulación de riqueza«.

En la actualidad, empleando 18 personas, Alimentos Casai produce cereales saludables de origen nativo promoviendo la nutrición y, además, la reconstrucción del tejido social para la implementación de la paz. En el país son 40 las empresas que en su visión acogen personas de la Agencia Nacional de Reinserción -ARN- para llevar a cabo sus proyectos empresariales.

Es una apuesta del todo por el todo con muchas ganancias. El pago que he percibido es que cuando uno realmente da una segunda oportunidad en contraprestación recibes lealtad. Esas personas me pagan con lealtad y es un valor que hoy se está perdiendo demasiado en la sociedad. No espero nada a cambio; sin embargo, ellos son leales y son personas que te ayuden a construir tu proyecto de vida”

RECON como apoyo del emprendedor social

Así como pasó en esta historia, muchos emprendimientos nacen sin un propósito social consolidado; sin embargo, cuando la perspectiva se transforma y se decide contribuir a una comunidad con una causa, aparecen en el panorama organizaciones como RECON, concebidas para complementar el ecosistema del emprendimiento social y enfocadas a impulsar este nuevo nicho de la economía.

“Entender que uno es un emprendedor social no se racionaliza de la noche a la mañana. Ahí es donde aparece RECON que es referente nacional en Emprendimiento Social, conectando con personas que no tienen el mismo propósito, pero si están unidos con la causa de construir país. Tocar puertas, escuchar las historias de los otros emprendedores te recarga de gasolina de avión que te invita continuar con más ganas y seguir pedaleando”, concluyó.

Alimentos Casai es uno de los Emprendimientos Sociales más representativos del país. Su trabajo e historia es inspirador, fueron finalistas de la Convocatoria RECON 2019, conoce su historia: