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Emprender para transformar el mundo e impactar en el desarrollo sostenible

15 octubre, 2020 - Autor: Recon Colombia
Blog Recon Andrés Santamaría

Emprender para transformar el mundo e impactar en el desarrollo sostenible

Por: Andrés Santamaría Garrido, Director RECON

El Emprendimiento Social se ha disparado en el escenario mundial como un modelo de negocio emergente, con una tendencia vocacional centrada más en el propósito de resolver problemáticas sociales que en el lucro. Sin embargo, eso no quiere decir que emprender socialmente deba ser gratuito y que se deba renunciar a ganar utilidades; tampoco tiene que darse en contra de las condiciones mínimas laborales y de dignidad.

El Emprendimiento Social es un modelo de negocio que brinda soluciones a problemáticas sociales y ambientales, al mismo tiempo que genera desarrollo económico y social en comunidades vulnerables. En las economías globales es un modelo de negocio emergente, pero en Colombia no es reconocido, no existe un marco normativo o regulatorio que facilite su desarrollo. Estoy seguro de que en unos años podrá convertirse en un sector importante y clave de la economía, en especial por nuestras realidades sociales y las innumerables problemáticas que tenemos por resolver.

Ser emprendedor social no significa que se debe renunciar a ganar utilidades, eso algo que desde RECON hemos entendido y se promueve dentro del proceso de visibilización, impulso, conexión y fortalecimiento a los Emprendedores Sociales. En Colombia el panorama no es el mejor, y por ellos trabajamos, para que el Emprendimiento Social sea reconocido como modelo de negocio social, que aporta al desarrollo económico y social sostenible.

Según el informe del Estado del Emprendimiento Social en Colombia que realizamos desde RECON a partir de una encuesta a 500 emprendimientos sociales, los resultados nos permitieron conocer que los líderes de las emprendimientos sociales no son bien pagos: el 65,8% recibe menos de un salario mínimo por su labor; el 16% recibe dos salarios mínimos mensuales, el 11,3% percibe un salario mínimo mensual, y solo 6,9% de los emprendedores sociales recibe tres salarios mínimos o más.

Sin embargo, pese a la poca remuneración y reconocimiento de la importante labor realizada, el 71% los emprendedores sociales son profesionales. El 14% alcanzan un nivel técnico, 12% tiene posgrado y solo 3% tiene primaria o bachillerato. Resaltamos que el 27% de ellos llevan soluciones innovadoras y construyen tejido social en zonas donde hay presencia de grupos armados.

En Colombia, más del 80 % de los emprendimientos sociales son informales y existe equívocamente, la percepción de que deben trabajar por caridad y de manera altruista. Se necesitan normas y apoyo del Estado que respalden todas estas iniciativas que impactan, generan cambios y transformaciones desde las regiones.

Se debe buscar una articulación entre los entes territoriales y regionales con el gobierno nacional para adelantar la normatividad y políticas públicas necesarias que permitan el crecimiento de los emprendimientos sociales a partir de la definición de una estructura legal, formalización, incentivos y beneficios fiscales. Los gobiernos están en deuda de reconocer este modelo con capacidad de innovación para solucionar problemas y hacerlos aliados en sus planes  de desarrollo.

Esta ausencia de política pública y marco regulatorio es contrario a lo que sucede en países como Chile y México aunque no hay un marco normativo si de políticas públicas enfocadas al Emprendimiento Social, con el propósito de ayudar en dos objetivos: formación e impulso para la sostenibilidad.

En países europeos ya existe no solo políticas públicas avanzadas sino un marco regulatorio como; Finlandia, Lituania, Italia y Eslovenia donde existen leyes para empresas sociales; en Polonia y Portugal hay para cooperativas sociales; en el Reino Unido hay un decreto que permite la creación de la figura legal de “Empresa de Interés Comunitario”, entre otras.

En Colombia estamos distante de los ejemplos anteriores, aunque la Ley 1901 de 2018 que crea un modelo empresarial en Colombia denominado (BIC) no está enfocada al Emprendimiento Social, no hemos comprendido la gran oportunidad de promover la innovación social existente en el país. Se hace urgente propiciar un marco legal y una política pública que fomente el emprendimiento social bajo un enfoque diferenciador en sus obligaciones comerciales y tributarias a los emprendimientos convencionales o comerciales, para formar y promover empresarios sociales.

Debemos entender que con el Emprendiendo Social se dan soluciones a problemáticas sociales, pero también aportan de manera notable a la economía y al empleo del país. En Colombia hemos subestimado su potencial pero la realidad en cifras nos enseña lo contrario. Por ejemplo, según el Comité Económico Social Europeo en su informe “Evolución reciente de la economía social en la Unión Europea”, presentado en 2017, la economía social en este continente cada vez es relevante, pues proporciona empleo a más de 14,5 millones de europeos, y en países como Suecia, Bélgica, Italia, Francia y Holanda representa entre el 9 % y el 11,5 % de la población ocupada.

Todas estas son las razones para unir esfuerzos y continuar trabajando para que en el país se deje de ver el Emprendimiento Social con ojos asistencialistas y se adopte un modelo técnico, estratégico, coordinado y trasversal a la institucionalidad, donde el objetivo de fortalecer este modelo de negocio con propósito sea prioridad, dinamizando la economía y aportando a cerrar las brechas sociales existentes en nuestros territorios.