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El hombre que inventa juguetes con discapacidad

17 octubre, 2018 - Autor: Recon Colombia

Felipe Betancur se hace llamar el MacGyver de la inclusión. Es un joven que junto a su familia inventó más de 300 productos para ayudar a personas con discapacidad.

¿Quién es Felipe Betancur Posada?

Es un MacGyver de la inclusión, una persona apasionada por otros, fanático de la tecnología, mis series favoritas eran aquellas donde las personas usaban tecnología, como James Bond, Misión Imposible, Los Magníficos, siempre me gustó hacer inventos en todas estas ferias de ciencia, y bueno, mi proyecto es cómo hago la tecnología accesible a otros, mejorar la calidad de vida a personas con discapacidad, a adultos mayores, que puedan estudiar, que puedan trabajar, esa es mi pasión, mi proyecto de vida.

¿Qué es Todos Podemos Ayudar?

Es la Fundación, que es muy grande:  mi papá, mi hermana y yo. El apartamento lo convertimos en makerspace, y digo que es algo muy grande, porque siendo pocos en cifras de aquellas de cantidad de empleados o de espacio, pues ya tiene canal de Youtube con 200.000 seguidores, 300.000 en Facebook, con alcance a nivel mundial. Hemos dictado talleres en varios países y lo que hacemos es enseñarle a la gente el cómo mejorar calidad de vida por medio de la tecnología, sin invertir en costosos “softwares” o en aparatos muy complicados, sino con “software” libre, con inventos que hacemos. Ayudamos a estudiar, a trabajar, a recrearse.

Habla de inventos. Se autodenomina el MacGyver de la inclusión. ¿Cómo accede la gente a lo que ustedes crean?

No funciona como que: ¿hoy qué me quiero inventar? Hacemos innovación social desde la base de la pirámide. La gente que ya me conoce me llama y me dice: mi tía tuvo un accidente, ya no se puede cepillar el cabello, ¿podés inventar algo para ella? Entonces hacemos un invento y luego creamos un tutorial que comparto en Youtube y en todas las redes sociales para que le llegue a la persona que lo necesita realmente ¿Por qué? Porque en el resto del mundo hay personas con la misma necesidad.

¿Hace cuánto nació la Fundación y a cuántas personas impactan?

Hace 10 años, hemos impactado directamente a unas 300.000 personas. Indirecto y con las redes sociales: cinco millones.

¿En qué proyectos están?

Seguimos paralelo con nuestro trabajo de tecnología, pero hay dos líneas nuevas que queremos lanzar. Son espectaculares y me tienen muy emocionado: ‘Juguetes como yo’ y calzado accesible. Que un niño que tenga una amputación, un niño ciego, algún tipo de incapacidad, una diferencia física como labio leporino, o las personas que han sufrido un ataque con ácido, pues que no se sientan tan diferentes, que los muñecos sean como ellos, y que mediante un juguete haya un reflejo positivo; entonces estamos adaptando juguetes de Starwars, Mario Bros, todos  famosos, de moda, para que los niños jueguen con ellos y sean un reflejo positivo.

El otro proyecto es calzado accesible. Tomamos tenis bonitos, de moda, que  usan todos los jóvenes y los estamos adaptando para que más muchachos los puedan usar. Por ejemplo, se abren por atrás y la persona mete el pie. Que aquellos que necesitan calzado ortopédico los usen, sí, pero con los tenis de marca que los demás se ponen. Sin bullying.

¿Qué pasa cuando una persona accede a un invento de ustedes, a un juguete? La autoestima…

Mejoramos su calidad de vida, ya no sos el vicho raro, el juguete es como tú; entonces enseñamos lenguaje inclusivo. Si usas nuestras tecnologías podrás estudiar en un colegio, hacer la tarea, estar con todos cuando hablan del video que más circula en Internet o del meme, porque antes decías: no, no puedo por mi discapacidad. Ahora sí puede, el hacer algo como entrar a Youtube, o jugar, o trabajar, que una empresa te pueda contratar y puedas ser productivo, traer platica para pagar el arriendo, el mercado, ser ciudadano. La diferencia entre poder acceder a la tecnología, poder educarse, recrearse, está muchas veces en el costo de esas soluciones. Nosotros hacemos de esa solución algo simple.

Con ejemplos concretos, ¿qué hacen? 

En un pueblo conocimos a Luz Marina. A los 14 años perdió su mano derecha, entonces le hicimos una correíta de 200 pesos, con riata. La correa tiene un bolsillo y ahí mete el lápiz si quiere escribir, una cuchara si quiere comer, un pincel y puede pintar, son soluciones tan básicas que muchos pueden creer que es basura, porque lo hacemos con material reciclado a un costo mínimo. El cambio es impresionante. Creamos un mouse para manejar con la boca para alguien que no tiene manos, algo que no venden en Colombia, algo que vale unos 5.000 dólares (15 millones de pesos), nosotros hacemos ese mismo mouse con un desodorante roll-on y un mouse normal, entonces se maneja con la nariz y con el mentón, y lo estamos haciendo por 10 mil pesos. Y así como eso tenemos más de 300 inventos.

¿De dónde salen los recursos para todos esos inventos?

Hay empresas que ven esto y dicen: ¿si este loco desde la casa, con ayuda de su familia, está logrando inventos que están ayudando a más de cinco millones de personas, ustedes en esta empresa por qué no están innovando?  Entonces me llevan de conferencista para hablar sobre innovación en las empresas, motivar, para ver que todo ese capital que tienen en laboratorios, en máquinas y capital humano, pues que les sirva de inspiración todo lo que yo estoy haciendo, que además es empírico. Nos contratan para dictar talleres a padres de familia para que los líderes de comunidades puedan hacer todas estas cosas ellos mismos, que no se asusten cuando ven un niño sin una mano que llega al colegio. Les enseñamos inclusión. De ahí obtenemos ingresos. Y la parte de juguetes y zapatos será una parte comercial donde vamos a vender, es una línea todavía nueva que apenas vamos a lanzar. Lo más bonito es que todo ese trabajo de adaptación de juguetes será hecho por personas en condición de discapacidad.

Vía: El Espectador

Por: Edwin Bohorquez

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