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lavoplast

Cada vez tenemos en casa más aparatos que utilizan electricidad. Nos hacen la vida más cómoda, pero también gastan muchos recursos. La lavadora, por ejemplo, además de usar bastante electricidad, consume cantidades enormes de agua y energía, un ciclo de lavado consume entre 50 y 100 litros de agua según lo antigua y modelo de la lavadora y al tenerla al alcance, a menudo lavamos ropa que ni siquiera está sucia. La alternativa tradicional sería lavar la ropa a mano pero es un proceso lento y aburrido: frotar, retorcer, golpear y lo peor, el descargue de agua contaminada a las fuentes hídricas. Hoy existen muchas zonas del mundo en las que la ropa debe lavarse a mano, bien porque no puedan permitirse comprar una lavadora o porque no cuenten con la infraestructura necesaria para hacerla funcionar por ejemplo la India y Pakistán, ya que el 79% de las personas que viven en países en vías de desarrollo no tiene acceso a la energía eléctrica. Viendo este problema, que no solo aqueja a otros países sino también a Colombia, indagando y buscando sobre el cómo podríamos ayudar a las madres campesinas en ese oficio de limpieza, nos surgió una gran idea, crear la lavoplast. Creemos que este invento podría revolucionar la manera de higienizar ropa de una manera más ecológica generando economía para las familias campesinas y beneficiando considerablemente la biodiversidad de nuestro paisaje cultural cafetero. Nuestra máquina “lavoplast” promete resolver la mayoría de estos problemas. Funciona sin electricidad, tarda 5 minutos en lavar, y sólo necesita 5 litros de agua. “Lavoplast” simula el ciclo habitual de una lavadora estándar, pero usa la fuerza centífruga que proporciona una manivela accionado con la mano, para lavar, está fabricada con el 40 % de material de plastico reciclados, es compacta, lo que la hace ideal para países en desarrollo, es perfecto si tienes que lavar poca ropa, si hay poco espacio en casa, o quieres ahorrar en agua y electricidad, no tienes que enchufarla. Y puedes enseñar a un niño a lavar su propia ropa. Es un buen ejemplo de innovación social, haciendo uso de una tecnología tan simple y al alcance de todos. Nuestra meta ofrecerlas en otros lugares tanto en nuestra vereda como en otros países y a futuro crear una microempresa de fabricación de lavoplast para exportarlas a los países en desarrollo, específicamente a las personas más pobres.
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