Quieres recibir información y novedades acerca de RECON, suscríbete a nuestro newsletter!
Slider

‘Al emprendimiento en Colombia hay que meterle más pueblo’

17 junio, 2019 - Autor: Recon Colombia

RECON acaba de lanzar una convocatoria para incentivar estas iniciativas. Habla Andrés Santamaría

Andrés Santamaría es un abogado caleño con más de 15 años de trabajo en la defensa de los derechos humanos, en la búsqueda de transparencia en la ejecución de políticas públicas y en favor de las comunidades más vulnerables.

Se hizo especialmente conocido como personero de Cali y vocero de los personeros del país. Y, desde hace algunos años, se lanzó a trabajar por el emprendimiento social a través de Recon.

Hoy es el director ejecutivo de esta organización que ya ha logrado identificar más de 2.000 iniciativas de este tipo, como aporte al desarrollo económico y social de comunidades vulnerables, y trabaja por darles visibilidad, apoyarlas, fortalecerlas y finalmente -dice- «construir un futuro distinto».

Precisamente, Recon acaba de lanzar su cuarta convocatoria nacional, con el propósito de identificar más iniciativas de emprendimiento e innovación social (www.reconcolombia.org).

Para los interesados en participar, empieza con la realización de un video de tan solo dos minutos y puede terminar en la ceremonia de entrega de reconocimientos a los ganadores en siete categorías, que se realizará en Medellín el 20 de noviembre durante otro evento al que Santamaría le está poniendo toda su energía: la primera cumbre de emprendimiento social que se realizará en Colombia.RECON abrió Convocatoria para Emprendimientos Sociales

¿Usted cree que aquí entendemos qué es el emprendimiento social?

No lo entendemos. Y es así porque, en la situación de conflicto del país, durante muchos años hemos interpretado que el activismo es similar al emprendimiento social, y son conceptos diferentes. Un emprendedor social genera una estrategia de sector privado para buscar una solución a un problema de una comunidad, una región o un país. Busca impactar positivamente, pero sin abandonar el modelo de negocio que haga su proyecto sostenible y rentable.

Frente a estas iniciativas, ¿cuál es el compromiso de Recon?

Queremos mostrar que hay diversos modelos de negocio social que impactan positivamente a las comunidades, pero no por ello deben vivir de la caridad ni empantanarse en la debilidad de ingreso. La mayoría de los emprendedores en Colombia tienen ingresos no superiores al salario mínimo.

¿Hay alguna idea de cuántos emprendimientos sociales hay en Colombia?

No tenemos claro cuántos hay porque la mayoría -creemos que 7 de cada 10- están en la informalidad. Eso ayuda a que el emprendimiento social no sea concebido como parte de una política pública nacional.

¿Y tampoco entra en los planes de las regiones?

La única ciudad que habla de emprendimiento social a través de instrumentos públicos como un acuerdo municipal es Medellín. Allí lo reconocen como un elemento importante para el desarrollo de la ciudad y lo complementan con un centro de desarrollo como Ruta N. Academia, empresa privada y sector público hablan de emprendimiento social y lo promueven. Todos estos actores se dieron cuenta de que sus ciudadanos eran indispensables para solucionar problemas y, a la vez, para generar crecimiento económico. Entendieron que no es un tema de caridad ni asistencialismo.

El Gobierno ha hecho planteamientos interesantes y ha abierto puertas, pero no puede abrirlas solo para las ‘startups’ digitales o los proyectos de economía naranja.

¿Qué peso tiene el emprendimiento social en otros países?

Hay ciudades como Berlín o Londres y, en Latinoamérica, como Ciudad de México o Santiago, donde el emprendimiento social hace parte de sus políticas públicas. En esos lugares entienden que lo social no debe abandonar la idea de generar ingresos y debe crear condiciones mínimas laborales para quienes tienen estas iniciativas. Le doy este otro dato: casi el 30 por ciento de las empresas europeas surgen del emprendimiento social. Hoy, cuando el alcalde de Ámsterdam tiene problemas de basuras o de seguridad, hace una convocatoria a los ciudadanos para que presenten soluciones. Y la medición que hacen ellos de esas propuestas no solo es financiera, sino que tiene en cuenta el impacto social, el beneficio para las comunidades.

¿Y qué tal es el nivel de apoyo foráneo para las iniciativas en Colombia?

Al país llega ayuda para este tipo de proyectos, pero también organizaciones y fondos de inversión privada de países árabes y de otros sitios de Asia, a buscarlas con la idea de llevarlas a sus países. A mí me parece tenebroso y negativo que el talento que está buscando soluciones en Colombia se vaya. No nos hemos dado cuenta, como país, de que en las regiones hay un gran talento para buscar soluciones, crear cadenas de valor, generar ingresos y, de paso, ayudar a hacerles frente a todas las economías ilegales.

¿Cuál es el perfil de emprendedor social en Colombia?

Están en un rango de edades entre 17 y 34 años. Es posible que esos jóvenes, en ciertas regiones, sean captados por las mafias. Un ejemplo: en El Charco, Nariño, han llegado personas a ofrecerles a los emprendedores que conocemos allí que se lleven su iniciativa a Cali o Bogotá. La idea es que se queden en El Charco, donde la población es más vulnerable ante las economías ilegales.

¿Cuáles deberían ser los pilares de una política de emprendimiento social?


Debe haber un reconocimiento jurídico, y eso es a través de una ley. El plan de desarrollo avanzó en temas como la economía naranja y las llamadas startups, que muchas de ellas pueden responder al concepto grande de economía social, pero emprendimiento social no es solo eso. También es desarrollo agrario, defensa de los derechos humanos, medioambiente, desarrollo deportivo, equidad de género y otras cosas más. Sin ese reconocimiento expreso, esas iniciativas seguirán padeciendo los obstáculos que impiden su consolidación y formalización.

¿Cómo se forman hoy estas empresas sociales?

Un emprendimiento social tiene hoy dos alternativas: ser fundación y empieza a generar ingreso o dividendos, o convertirse en una S. A. S. (sociedad por acciones simplificada), que tiene la regulación más simple, y asumen los costos tributarios y mercantiles. Entonces, el reconocimiento tiene que venir acompañado con la creación de una zona de transición, incluida una exención tributaria, que le permita a la iniciativa tomar impulso y lograr cierta estabilidad. El Gobierno lo hizo en la ley de financiamiento para startups con cierto grado de maduración y que genere determinado número de empleos. Creo que poner esa condición de los empleos para iniciativas que apenas están surgiendo no es aplicable. Eso nos lleva a la conclusión de que no hay un ambiente jurídico y legal en materia tributaria y comercial apropiado para este tipo de iniciativas. Si no hay formulación de esa política, no hay acceso al crédito, ni a las ayudas del Estado ni a inversionistas.

¿Pero usted reconoce el esfuerzo del Gobierno por avanzar en este tema?

Sí. Ha hecho planteamientos interesantes y ha abierto puertas, pero no puede abrirlas solo para las startups digitales o los proyectos de economía naranja, y tampoco solo para las que están en las ciudades. Las regiones apartadas y olvidadas también cuentan. Es fabuloso que haya ejemplos exitosos como el de los caleños de Rappi, pero con tres o cuatro startups exitosas no vamos a cumplir los objetivos de la agenda 2030. En la base de la pirámide están ocurriendo cosas grandiosas. Hay que meterle un poco más de pueblo al tema del emprendimiento. Pensar que solo los que tienen una maduración definitiva van a impulsar la economía es una visión un poco pequeña.

¿Y qué se puede decir del rol en este tema de emprendimiento social de las cámaras de comercio?
Las cámaras de comercio se quedaron en el pasado. No consideran este tipo de emprendimientos, no tienen claro su objetivo social y no valoran su impacto. Allí hay un cambio grande por hacer.

¿Qué busca con la cumbre de emprendimiento social que hará en noviembre?
No será un summit o una cumbre como otras. Aquí traemos gente de todo el mundo a las cumbres, pero no nos oímos a nosotros mismos. Y esta vez vamos a hacer énfasis en que conozcamos lo que tenemos que decir de nuestras propias experiencias.

¿En qué sentido el emprendimiento social puede ser una herramienta para la
consolidación de la paz?


Más del 40 por ciento de los emprendimientos sociales buscan soluciones a situaciones derivadas del conflicto. Lo hacen en medio de muchas dificultades, pero lo hacen. Y tan compleja es su situación que en la lista de líderes sociales amenazados y asesinados hay muchos emprendedores sociales. Quien genera oportunidades también es objetivo de las bandas porque les interesa mantener a los jóvenes sometidos al cultivo de coca. De nuevo: el Estado debe acomodarse a las realidades de las regiones. No podemos seguir pensando en un país bogotanizado o de cuatro o cinco ciudades.Llamado a inscribirse en la cuarta convocatoria de Recon 

La cuarta convocatoria de Recon tiene el apoyo de la Embajada de Suecia, el Pnud, Casa Editorial EL TIEMPO, Ruta N Medellín, la agencia estadounidense Usaid, Royal Films, Unilever, Postobón, Grupo Éxito, Fundación Carvajal, Impact Hub Medellín y la Universidad Externado.

Quienes quieran participar deben grabar un vídeo de dos minutos en el cual presenten el emprendimiento respondiendo a estas preguntas: ¿qué los llevó a crear el emprendimiento social?¿Qué hace este por su comunidad? ¿Qué sueñan que suceda con su emprendimiento?

Habrá reconocimientos en siete categorías:economía naranja, educación, medioambiente; paz, participación y derechos humanos; desarrollo agrario; equidad de género y salud y bienestar.

Más información en www.reconcolombia.org

Versión impresa El Tiempo, lunes 17 de junio. Página 1.10

Vía: El Tiempo
Por: Juan Carlos Bermúdez
Ver nota Aquí